Mi vida con Max Beckmann

Mi vida con Max Beckmann
«Los espectros de mis viejos cuadros dejaron de existir hace ya mucho, pero siguen apareciéndose en los diarios. Casi como me sucede a mí mismo. Los sueños que tuve en otro tiempo se van disolviendo poco a poco, convirtiéndose en un baile que me lleva por la vida lleno de resignación, en un laborioso ir tirando, a duras penas, incapaz de sonreír. Hoy he visto mi reflejo en el espejo de un escaparate –oh, Dios– y se me ha llenado el corazón de un asco inconcebible… Oh, ignominiosa existencia cuyas ganas de vivir nos arrastran al barro –desde hace millones y millones de años–, pero a mí ni siquiera el “júbilo eterno” del nirvana consigue apasionarme.»