Una filosofía del miedo surge a raíz de la pregunta de una alumna por la cuestión del miedo que dejará a Bernat Castany, profesor de la Universidad de Barcelona, sumido en el desasosiego propio de esta aflicción. Sin poder contestar más que con una lista de referencias bibliográficas –entre las cuales
De rerum natura de Lucrecio,
La historia del miedo en Occidente de Delumeau o
Miedo líquido de Bauman–, el autor del ensayo que nos ocupa decide ponerse a escribir acerca de nuestras aprensiones y la ascesis de valor que la filosofía puede lograr sobre estas. Queriendo responder a la pregunta por el temor, a sabiendas de la dificultad que esta tarea supone,
Una filosofía del miedo no consiste ni en una historia filosófica del miedo o un repaso cronológico de las implicaciones de la filosofía con dicha cuestión, ni en una reflexión abstracta con toques de sublimidad acerca de eso que llamamos miedo y que tanto puede llegar a preocuparnos. Así, podemos hablar de un texto fragmentario o aforístico que ataca por todos lados –y por ninguno– un tema sorprendentemente recurrente en la filosofía clásica. Partiendo de una tradición que va de Epicuro a Deleuze, pasando por Montaigne y Spinoza, Castany nos ofrece la lectura de un mapa, el de algunos de nuestros más preciados temores, que es capaz de extenderse infinitamente si nos perdemos sin él.