Aunque la narradora y los protagonistas de
Manual de despedidas se ubican en la ciudad de Bratislava, y más concretamente en el barrio de Petržalka, bien podrían vivir en cualquier otra ciudad europea, puesto que los sentimientos que nos trasmiten se podrían extrapolar a otros lugares donde la juventud se abre camino paso a paso sin un futuro a la vista. Una generación, como la de la propia autora Jana Beňová, con el anhelo siempre pospuesto de ganar dinero y de comenzar una vida más o menos estable. Pero siempre es “mañana” el momento oportuno de ir detrás de esos sueños y de afrontar la existencia con otro entusiasmo, dejando a un lado y para siempre la precariedad y el conformismo. Pero frente a ese mañana inalcanzable emerge un presente lleno de estímulos: alcohol, sexo, drogas, viajes o una simple charla en un café. Todo aquello que se pueda disfrutar en el momento, se convierte en su único y momentáneo objetivo. Viven por y para el presente, con una falta de expectativas vitales, sin referentes en el pasado reciente ni aspiraciones futuras.
Los integrantes del Cuarteto protagonista del libro, viven únicamente de trabajos precarios y de becas, y su lugar común es el Café Hiena, como ellos lo definen, donde se encuentran asiduamente para “arreglar el mundo” detrás de un café o unas copas de vino. Para ellos el tiempo no tiene ninguna relevancia y si no se encuentran en el Hiena, deambulan por la ciudad, estudian, observan y luchan por la vida. De esta forma el devenir monótono del barrio los va envolviendo.