A veces una simple mirada, o un gesto, significan mucho más que cualquier palabra que podamos decir. Y la maestría de Jiro Taniguchi reside en saber plasmar esos pequeños detalles con un trazo limpio y preciso:
El olmo del Cáucaso es una bella muestra de su genialidad. En él, Taniguchi adapta ocho relatos breves del autor nipón Ryuichiro Utsumi, desconocido aún en nuestros país, encontrando un equilibro preciso entre el texto y el dibujo, entre la descripción y la evocación. Relatos de personajes afligidos como “Reencuentro” conviven con otros tan emotivos como “Su pueblo natal” o el que da nombre a este recopilatorio y se coronan con el imprescindible “Atravesando el bosque”. En definitiva, Taniguchi nos regala un auténtico abanico de sentimientos, con su habitual detallismo y prefeccionismo.