La complejidad que caracteriza la historia de Rusia desde la muerte de Stalin en 1953 hasta la desintegración de la misma, constituye un reflejo de la estructura de la última novela publicada de Liudmila Ulítskaya,
Una carpa bajo el cielo. Una novela que se va configurando de forma atemporal con las escenas que protagonizan los tres personajes centrales de la misma: Iliá, Misha y Sania. Estos amigos de infancia van sorteando las contradicciones propias del régimen soviético, pero paralelamente nos van ofreciendo una certera fotografía del día a día de la sociedad rusa, imágenes que van configurando la trama central de la obra; escenas de infancia, del paso a la edad adulta, de amistad, de amor. Al mismo tiempo que la “vida oficial” discurre por sus cauces habituales se nos muestra el funcionamiento del movimiento de disidencia al poder establecido. Aspecto este último que Ulítskaya conoció de primera mano, puesto que esta exiliada en Berlín, formó parte de la disidencia durante la época soviética y ahora es una de las intelectuales más comprometidas en contra de Vladimir Putin.
Una carpa bajo el cielo, desde el punto de vista estructural y temático guarda relación con el libro de
El abuelo de Aleksandr Chudakov también publicado por Autormática, editorial que se está convirtiendo en un referente de la narrativa eslava.