Les nostres recomanacions i propostes
ALTRES RESSENYES

Ressenya
Pedro Olalla
Grecia en el aire
Per Noemí Jiménez
17.7.2015

El helenista y escritor Pedro Olalla, autor de Historia menor de Grecia, también editada por Acantilado, nos trae este interesantísimo paseo temporal y personal por Atenas: «saltando, como siempre, entre el ahora y el entonces […]».
Grecia en el aire se encuentra a medio camino entre un diario de campo, un elogio del deambular y una historia de la democracia griega. A través de un recorrido, a veces incluso sentimental, de la capital griega, el autor nos narra los cimientos de la democracia, la ciudadanía y el pensamiento ateniense.
Grecia en el aire se encuentra a medio camino entre un diario de campo, un elogio del deambular y una historia de la democracia griega. A través de un recorrido, a veces incluso sentimental, de la capital griega, el autor nos narra los cimientos de la democracia, la ciudadanía y el pensamiento ateniense.
Durante un periodo de cuatro años, 2010-2014, enmarcados por la grave crisis que afecta a Grecia, Olalla realiza esta reflexión desde los vestigios de esa gran cultura a la actualidad. Un volver al pasado para comprender el presente, para divisar causas y acercar posturas. Como un explorador de ruinas, nos recuerda los orígenes de la democracia, desde Solón a Pericles, pasando por Clístenes o Efialtres, «los más brillantes eslabones de la larga cadena por la que tal poder fue descendiendo con dificultad desde los elegidos por los dioses hasta los ciudadanos».
El autor señala lo paradójico del mundo actual, donde el término democracia tiene su mejor aceptación histórica y que, sin embargo, ha perdido gran parte de su significado real, convirtiéndose en una falacia. La democracia griega se asentaba «en una percepción humanista del mundo», en la intervención directa del ciudadano en las decisiones de Estado y no enmascarando una oligarquía real. Una oligarquía que se esconde detrás del derecho a voto de la población y los intrincados sistemas de partidos y estructuras políticas. Y es en esta Grecia clásica, con su espíritu ático, donde el concepto de ciudadano llega a su cumbre.
Ser ciudadano era algo más que la pertenencia a un espacio geográfico: implicaba unos deberes, tanto con sus congéneres como con el Estado. El cual no estaba distanciado de su población, sino que era fruto de él.