Esta herida es un mundo

Esta herida es un mundo
"Esta herida es un mundo", así, no es sino un tributo a la potencialidad de la tristeza, a enseñar que un cuerpo descorporizado o una poética de la demora o una coreografía de cuerpos destrozados son capaces de cambiar la retórica de protesta. Una ética de la resistencia indígena necesita prestar atención a las personas con depresión y a las kookums que lloran y a los mundos que se les caen de la cara. "Esta herida es un mundo" insiste en que la soledad es endémica en la vida afectiva del colonialismo de asentamientos, pero que es también una suerte de bien común afectivo que demuestra que hay algo en este mundo que no está del todo bien, que la soledad, de hecho, evidencia un nuevo mundo en el horizonte.