Existe en Emir Kusturica una inquietud constante, que percibimos en todos sus trabajos, de hablarnos de su tierra y, sobre todo, de sus gentes.
Forastero en viaje de negocios y otros cuentos no escapa a esta máxima. Como en la gran mayoría de sus películas, nos encontramos en estos relatos con un crisol de personajes que deambulan entre lo mágico y lo cotidiano. Crápulas, golfos, alcohólicos, desocupados, marginados, individuos, en definitiva, que se mueven entre la legalidad y lo prohibido; con pie y medio en esto último. Las palabras del ingeniero alemán Fritz, en el cuento que da título al libro, definen a la perfección a los protagonistas de los cuentos de Kusturica. «¡A vosotros, los balcánicos, se os escapa la normalización!». Este microcosmos retrata, de una manera irónica y desenfadada, los anhelos y contradicciones experimentadas por la sociedad serbia durante las convulsas décadas finales del siglo XX. Pese a todas las adversidades sufridas, siempre miran hacia adelante y son conscientes de que «el hombre no se alimenta de verdades crueles y de reglas inamovibles, sino de la esperanza de que se operarán los cambios en los que cree».