La editorial Alpha Decay recupera a uno de los grandes autores olvidados del periodo de entreguerras del pasado siglo, Ernst Weiss. Escritor que sigue la estela de los grandes autores centroeuropeos para los que la caída del Imperio austrohúngaro, tras la Primera Guerra Mundial, supuso el derrumbe de los valores y los principios que habían marcado su existencia, y este hecho influye de forma determinante en su obra.
El aristócrata es un claro ejemplo de la paulatina descomposición de un mundo y una forma de vida implantada en gran parte de los países del corazón de Europa. Boëtius von Orlamünde, el protagonista de la novela, es el hijo de una familia aristocrática venida a menos que, a pesar de sus estrecheces económicas, quiere para su hijo una educación principesca como solo se puede ofrecer en Onderkuhle, noble institución belga para jóvenes de familias ilustres. Allí la vida discurre entre paseos a caballo, partidos de tenis, competiciones de esgrima y de criquet, y únicamente se da valor a las formas y las apariencias. El propio narrador se pregunta por el sentido que tienen todas esas costumbres, esa institución, las banderas, incluso el sentido de su propia vida allí dentro, donde las palabras
sacrificio y
conforme al rango son las que determinan el comportamiento de alumnos y profesores. Boëtius, como metáfora de un mundo que se desvanece, se define a sí mismo como «aristócrata de antiguo linaje y al mismo tiempo mendigo».