En 1843, Johannes de Silentio (uno de los muchos pseudónimos elegidos por el filósofo danés Sören Kierkegaard) publica un ensayo en el cual el autor realiza una confesión que versa sobre la imposibilidad del amor hacia una joven. Parece que ese mismo Johannes late y resucita bajo la piel del protagonista en
Victoria. En la novela de Hamsun somos espectadores de una suerte de juego de espejos a través del lenguaje: los diálogos entre Johannes y Victoria reflejan una frialdad perpetua, un imposible circular que los distancia y hace constatar su incapacidad de unión. Pero son esas mismas palabras las que vislumbran un fuego vivo entre dos almas, un rechazo que abre la puerta al retorno: decirse para acercarse y alejarse de nuevo. Aunque este tira y afloja nos recuerde mucho a la dinámica amorosa que podríamos encontrar en obras contemporáneas como
El juego serio, de H. Söderberg,
Victoria nos acerca a un ejercicio de la pasión no solo en lo que es la expresión del amor sino también en el ejercicio de la escritura, pues Johannes se convierte en buena medida en un alter ego del autor al formarse y constituirse a través de la palabra como escritor. Para cualquiera que quiera acercarse a la obra de Hamsun,
Victoria es un buen comienzo que no dejará indiferente desde el principio hasta el final.