Céleste y Proust

Céleste y Proust
Marcel Proust nunca habría llegado tan lejos en la confección de
su obra maestra sin la ayuda de una persona en la sombra:
Céleste Albaret. Ella lo asistió día y noche con devoción a lo largo
de nueve años, hasta su muerte. Ingenua, inteligente, refinada,
perspicaz y dotada de una infinita paciencia e intuición, Céleste
hizo las veces de secretaria, mensajera, sirvienta, madre y fuente
de inspiración. Pronto se volvieron indispensables el uno para el
otro: una relación no exenta de asperezas que derivó en una
amistad profunda y fructífera. Chloé Cruchaudet traza el retrato
íntimo y apasionado de una mujer única y capta de manera
extraordinaria la magnética atmósfera de un tiempo perdido.