Lodo

Lodo
¿Cómo puede un hombre razonable, con estudios, dejar-se guiar por sus pasiones? Es ésta la pregunta que se hace a sí mismo Benito Torrentera, que a sus cincuenta años abandona su apacible vida de profesor universitario para proteger a una joven criminal, Flor Eduarda. Lector de filosofía y conocedor de historia colonial, se entera, demasiado tarde, de que la razón y la erudición nunca serán suficientes para oponerse a la bestial atracción que le causa una mujer sin estudios, empleada de una tienda de autoservicio. Flor Eduarda, por su parte, se siente intrigada por este hombre pesimista, carente de sentido común y ocupado en asuntos que a nadie le importan. Ambos personajes huyen hacia Michoacán.