Juan Carlos I

Desde hace más de cincuenta años todo español ha sido educado en una verdad absoluta: el rey, nuestro rey, es el primer defensor de la patria. Culto y refinado, pero sencillo y campechano; padre y marido ejemplar; defensor de las más nobles causas sociales y ecológicas; honesto, decente y demócrata, ajeno e incólume al mal gobierno; virtuoso entre los virtuosos paladines de la Constitución. Sin embargo, más allá de una publicitada estrategia institucional, la realidad se nos ofrece más oscura y menos virtuosa. La historia de Juan Carlos I de España está llena de silencios incómodos que pocos se atreven a desvelar.