Mapurbe, venganza a raíz

Mapurbe, venganza a raíz
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Instalada ya el habla de la pobla en el imaginario personal, el florecimiento del discurso indígena público, operado a contar de 1992, no hizo otra cosa que reforzar y darle el aire necesario que le faltaba a la poética de David Aniñir. La estética mapurbe sale airosa (sube) desde el enclave mapuche –donde retorna siempre–, y se para en el centro simbólico y real de la “mierdópolis donde arde el asfalto”.
Discurso que también hizo rápida sintonía, en un ejercicio genuino de interculturalidad, con otros del entorno de resistencia antisistémica urbana, allí donde todos por igual “fornikan a la luz de la gran torre entelunar”.
En la peña mapuche de solidaridad con los presos políticos, en el encuentro de poesía emergente, pero también en el recital rock o en el ambiente futbolero de la Garra Blanca, la estética “mapurbe” se ha consolidado en estos tiempos últimos, casi como una seña de identidad transmapuche, que entre otras cosas, ha terminado de dar legitimidad en el verbo al último eslabón de la larga cadena de las identidades mapuche contemporáneas: la de los mapuche urbanos hijos e hijas del asfalto y de la diáspora de un pueblo, representada por sus –nuestros– padres o abuelos. ¿Quién no conoce o cree conocer a estas alturas a la María Juana, la Mapunky de la Pintana o muchas veces ha visto a Lautaro subiéndose a la mala a un bus del Transantiago?
Discurso que también hizo rápida sintonía, en un ejercicio genuino de interculturalidad, con otros del entorno de resistencia antisistémica urbana, allí donde todos por igual “fornikan a la luz de la gran torre entelunar”.
En la peña mapuche de solidaridad con los presos políticos, en el encuentro de poesía emergente, pero también en el recital rock o en el ambiente futbolero de la Garra Blanca, la estética “mapurbe” se ha consolidado en estos tiempos últimos, casi como una seña de identidad transmapuche, que entre otras cosas, ha terminado de dar legitimidad en el verbo al último eslabón de la larga cadena de las identidades mapuche contemporáneas: la de los mapuche urbanos hijos e hijas del asfalto y de la diáspora de un pueblo, representada por sus –nuestros– padres o abuelos. ¿Quién no conoce o cree conocer a estas alturas a la María Juana, la Mapunky de la Pintana o muchas veces ha visto a Lautaro subiéndose a la mala a un bus del Transantiago?