Nerrantsula

Nerrantsula
El mundo de lirismo exótico y densidad emotiva que caracteriza la prosa de Istrati apareció como una novedad inadvertida, original, inesperada. Un mundo precario de retazos históricos supervivientes de épocas dadas por transcurridas y olvidadas emergía en las páginas de Kyra Kyralina y Tío Angel. Relatos de bandidos románticos, los Aiducs, salían de los márgenes de las antiguas crónicas y se hacían relato. Una suerte de nuevo aiduc, un coloso bandido protector del niño que fue Istrati aparece en Codin. Una historia melancólica de amor, ingenuidad, traición y violencia se erige ante los ojos del lector en Tsatsa Minka. Y llega la epopeya, el canto de la lucha por la justicia en una tierra arida, con Los cardos del Baragán. Para acabar entregando a la imprenta una magnifica y apasionada descripción de la Braila de ayer, las luchas políticas y los desempeños vitales en un tejido social confuso en La casa Turinger. Y por medio más de una docena de relatos autobiográficos reconstruyendo itinerarios paisajes, recordando fascinantes personajes y aventuras. Asistimos en ellos a la creación de la atmósfera de la vida del vagabundo, el sabor de la soledad a la intemperie, el precio de la libertad, la seducción del futuro como un horizonte sin amenazas.