Las enfermedades crónicas de la democracia

Las enfermedades crónicas de la democracia
Hay quienes piensan que la democracia está "terminada" porque ella ha ganado definitivamente. Por lo menos en apariencia, pero eso no es apariencia, porque esta posición anima combates a veces dudosos. Y hay también aquellos que piensan que la democracia está "terminada" porque ella perdió, porque ella (o su ilusión) ha desaparecido, porque ella está muerta y bien enterrada, también definitivamente. Aquellos que pensaban (y aquellos que aún lo piensan) que la democracia está terminada y acabada, en el sentido del "éxito", aquí o allá, y aquellos que piensan (y cada vez más) que ella está terminada y que debemos acabarla, en el sentido de "sacrificarla", aquí y allá.
Sin embargo es otra cosa la que sucede. Lo que sostenemos aquí, y justamente por más de una razón en los sentidos, es que la democracia no está terminada. Ni plenamente realizada, ni definitivamente fracasada.