Malformalismo

Malformalismo
El escultor Igan O. ha sido invitado a participar en un debate sobre el formalismo en un museo principal, un desnudarse ante público, colegas y críticos que lo enfrenta a su propia creación, a su práctica y a su historia —la pequeña pero fundamental historia de cada cual—, desde las experiencias preartísticas de la niñez y la adolescencia, cuando surgen las incipientes formas, en intimidad con la familia, la memoria, la identidad y la muerte.
Una ficción autobiográfica que entrecruza apuntes familiares de la Guerra Civil, estancias artísticas en Londres o en el fructífero Nueva York de los noventa, el pensamiento que sostiene el trabajo del artista, la vida familiar en Ondarroa, la violencia en la calle.
La compleja mirada del creador —interior y sobre su entorno— se sirve de una estrategia que lo oculta y a la vez lo expone: «Me di cuenta enseguida de que no estaba en disposición de mentir en forma de verdad. Pensé que para mí, y puede que para todos, resultara de mayor interés que me histerizase, intentando decir la verdad en forma de mentira».